¿`Sagrada´ Biblia?

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Web y libros de MiltonAsh sobre la `sagrada´ Biblia. Advierto que muchos pasajes bíblicos pueden herir la sensibilidad de algunos lectores.
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lunes, 5 de diciembre de 2011

Sólo he leído la biblia

Hace tiempo que no colaboro en éste blog, más de un par de años creo, y el blogging es una actividad que se ve reducida a proporción con la carga de trabajo que se ha incrementado en estos tiempos de crisis que se viven en México. El día de ayer, en la Feria Internacional del Libro que se celebró en Guadalajara, Jalisco, a finales del mes pasado y culminó el día de hoy (4 de diciembre), presentó el candidato del PRI a la presidencia de México Enrique Peña Nieto, su libro "México, la Gran Esperanza" con el afán de promocionar dicho texto y para promoción electoral también. No abundaré en los detalles que activaron los trendingtopics más populares de Twitter, que obedecen a su desmemoria por recordar únicamente trés libros que hayan marcado su vida (para eso está el video). Simplemente hablaré de aquel que referenció de inmediato, y que reconoció no haber leído completo: la Biblia. No es extraño que hablando de literatura, y sobre todo en un país "católico" como México, el libro más referenciado (que no el más leído) sea precisamente la Biblia. Mucho se ha dicho al respecto; que muchos cristianos no han leído el libro completo y que es mucho más fácil decir, para demostrar que "algo" hemos leído que "la Biblia".



La pregunta es: ¿puede un presidente de México ser ateo? Es más, ¿puede algún político en la actualidad en cualquier parte del mundo ser ateo? Ya hemos visto que algunos políticos al menos se postulan por respetar el estado laico (que realmente ha dejado de existir) pero en su mayoría, se han declarado a favor del cristianismo o bien, de la Iglesia Católica. Esta característica es muy notable en aquellos considerados de derecha, pero aún los de izquierda afirman tener valores cristianos. Esto nos lleva a reflexionar sobre qué sucedería si un político se declarara ateo, que muy probablemente sería un político impopular. Esto es similar a lo que ocurre en los EE.UU. donde la opinión generalizada de la gente es que ningún ateo debe ser presidente.

Se puede decir lo mismo de los demás países de habla hispana, desde España hasta los siguientes, geográficamente hablando en América Latina. Si los ateos, agnósticos y gente digamos con ideas sobre la divinidad pero sin religión seguimos formando una minoría, entonces aunque hubiera un político ateo postulado a un cargo como la presidencia del país, obtendría pocos votos, sin mencionar que tendría que luchar contra los poderes establecidos de las Iglesias Cristianas (primordialmente la católica) y los medios también a favor de estas en muchas ocasiones. Probablemente también sea porque los religiosos tienen la idea de que el ateo no atendería cuestiones sociales relativas a su religión y su libertad de credo, pero resulta que de hecho un ateo (que normalmente reconoce ese derecho) daría justa atención a estas cuestiones y no daría favoritismos a ningun credo (por carecer de éste), que al contrario sucede cuando se trata de políticos católicos o cristianos, de cuyos ejemplos podemos ver incluso en farsas como el Teletón mexicano, que construye CRITs (Centros de Rehabilitación Infantil Teletón), con apoyo del clero, la política, y los medios, que construyen capillas de orientación católica dentro de dichos centros o piden que los asistentes a sus centros sean católicos.

Pensé en todo esto por dos hechos; el primero antes mencionado sobre el único libro que el político mexiquense ha leído (a "cachitos") y que no tuvo necesidad de recordar a su autor, y el segundo que es la proliferación de campañas moralinas propias de la Iglesia Católica en México donde se invita a las mujeres a decir NO al aborto con frases como "los pueblos que matan a sus hijos están condenados a desaparecer" (entre otras), con fotografías del finado Papa Juan Pablo II (imagen que adjunto al inicio de este escrito, tomada por mí), aprovechando la visita del Papa Ratzinger ya promocionada en los medios y esperada por los políticos, donde cabe hacer el paréntesis que el referido Peña Nieto fue a hacer una suerte de promoción política al Vaticano donde además, se comprometió con su pareja la actriz Angélica Rivera alias "la Gaviota". A través de estas uniones entre el clero con sede Vaticana y la política mexicana siempre afín al clero romano no cabe lugar a dudas que difícilmente llegaremos a ver a un político ateo.

2012 será un año difícil para México, por un lado tendremos que soportar a los crédulos de las profecías que anuncian el cacareado y nunca llegado fin del mundo, hasta la farsa de las elecciones presidenciales, pasando por los preparativos para la visita del Papa Ratzinger (luego de haber soportado la visita de las "reliquias de Juan Pablo II" y los festejos del comediante favorito de la derecha mexicana: Roberto Gómez Bolaños "Chespirito".

martes, 12 de octubre de 2010

Por qué es mucho más probable que existan alienígenas inteligentes a que exista el Dios bíblico.


En una "competencia de existencia", ¿quién es merecedor de las mayores probabilidades estadísticas de existir: el terrible y omnipotente Dios abrahámico, o una especie alienígena inteligente con la cual resulte que compartimos el Universo?...

Una pregunta capciosa, pero si se piensa un poco, de obvia respuesta.


La aplastante mayoría de las personas con las que compartimos el planeta están convencidas de la existencia de Dios.

¿A qué le llama cada una de ésas personas "Dios"?... Puede ser ambiguo, ya que, mientras para algunos "Dios" puede ser poco más que una idea abstracta que simbolice todo aquéllo que desconocemos en el Universo; como puede ser un ente inteligente y "diseñador" que un buen día creó todo cuando hay a nuestro alrededor y luego desapareció... o puede ser el celoso, iracundo y, en cierto modo, ultrahumano "Dios" de los textos bíblicos.
La verdad es que la mayoría de los creyentes no se molestan en pensar cuál es el Dios en el que creen... ¡Y hay que ver cuán enormemente distintos serían estos tres tipos de entes!


En fin. La Tierra hoy en día está habitada, en su vasta mayoría, por creyentes. Muchos no tienen bien claro ni en qué creen, pero creyentes a fin de cuentas. Gente capaz de pararse a discutir acaloradamente contigo si te atreves a cuestionar su idea de que ése padre enojón al que pintan en la Biblia sea real... o cualquier cosa parecida a lo real.


Por otro lado, tenemos a la vida alienígena inteligente; otra piedra importante del imaginario colectivo de muchos pueblos. ¡La idea de la vida inteligente en el espacio exterior es fascinante!... Y ésto no resulta excluyente, en ningún modo, con la creencia en un Dios. Hay muchos creyentes en Dios que afirmarían creer también que existen ésos alienígenas... Creyentes que afirmarían que tal cosa como "vida inteligente y no-humana" no puede existir en el Universo (hey, ¿dónde diablos quedaría nuestra exclusividad como creación suprema del Creador Supremo entonces?)... O también hay ateos que creerían en la existencia de dichos alienígenas... Así como ateos que los etiquetarían en el mismo saco fantasioso que el Dios bíblico, Santa Claus y el Ratoncito Pérez.

En éste Post, temo decirlo, no me dirijo a los creyentes religiosos (lo siento, creyentes religiosos, no ésta vez), porque ya sabemos que ellos, en su mayoría, se creen cualquier cosa siempre y cuando haya sido pergeñada en algún "Texto Sagrado". Así que lo mismo da si ellos creen en el Dios abrahámico, en los alienígenas o en el Hada Azul. Es igual. Ellos pueden creerse cualquier cosa porque no están valiéndose de la lógica ni de la realidad para demostrar o refutar la existencia de cosa alguna.


No, en éste artículo voy a dirigirme a los no-creyentes. Pero tengo buenas noticias: para mí, y para efectos de éste texto, cualquier persona que crea sinceramente que el Dios bíblico no puede existir como tal (no como ente humanizado, lleno de sentimientos humanos e interventor directo en la Tierra), pero que consuele su necesidad espiritual al creer en un "ente misterioso" y sobrenatural que no puede ser revelado por medio de ninguna Religión ni ningún texto (no puedo poner éstos dos puntos en suficientes "negritas": son importantes), también será tomado dentro de la categoría de "no-creyente". ¿Por qué?... Porque, sorpresa, ésto será una sorpresa para todos aquéllos que crean en éste tipo de "Dios": su "Dios" no cumple en realidad con las características de un dios personal, sino que se limita a ser cualquier cosa que podría ser el Universo en conjunto: causa última, abismo de lo desconocido, o quizá un "alguien" a quien nos podemos dirigir alucinógenamente en momentos de angustia, pero que no por ello tenga que demostrar su existencia tangible.

Ahora bien, entremos al punto clave. Un no-creyente, dentro de su no-creencia, puede caer en la saludable idea de que, así como el Dios "personal" abrahámico no puede existir, asimismo la vida inteligente en el espacio exterior tampoco. Simplemente, porque no hay pruebas específicas.


Tal vez estén tentados a creer éso por razones parecidas a aquéllas por las cuales no creen en el Dios bíblico: sencillamente, porque hasta ahora no tenemos pruebas contundentes de su existencia, y como ha dicho sabiamente cualquier librepensador desde Russell, la responsabilidad de la prueba recae en quien afirma que algo "" existe, pues es ridículo pretender que sea la persona que dice que algo "no" existe, quien sea responsable de "refutar su existencia". La única postura intelectualmente honesta en éste caso, es la de partir de que algono existe sino hasta que sea demostrada, de forma contundente, su existencia.

Aquí entra una brillante idea que me viene del estupendo libro de Richard Dawkins, "El Espejismo de Dios", que estoy teniendo el placer inmenso de leer en éstos días: el hecho de queno estemos absolutamente seguros de si Dios existe o no (o los alienígenas inteligentes, para el caso), no significa en automático que las posibilidades sean de 50/50. En éste estupendo libro, Dawkins destroza una por una las "pruebas" que se nos han dado toda la vida a favor de la existencia de Dios, desde el relojero hasta la apuesta de Pascal; desde el motor inmóvil hasta la infantil falacia de San Anselmo. Concluye su razonamiento admitiendo que, si bien la creencia en Dios siempre será (desafortunadamente) un asunto de "fe" y no de "razón", y debemos admitir que en el último de los casos no sabemos si en el mundo existe algún ente digno de llamarse "Dios", éso no significa que las probabilidades de que el Dios bíblico exista sean grandes, o que sean iguales a las probabilidades de que no exista. De hecho, como él mismo lo explica, las probabilidades son irrisoriamente pequeñas.

Si alguien quiere enterarse con detalle de por qué esas posibilidades son tan pequeñas, más le valdrá remitirse directamente al libro - no se va a arrepentir, promesa mía -, porque aquí no es la ocasión para enumerarlas todas. Cualquier librepensador experimentado ya está familiarizado con las razones por las que el Dios bíblico es tan improbable (contradicciones, características mutuamente excluyentes, falacias, etc.)


Aquí voy a enumerar muy someramente ésas razones por las que, lo más probable es que Dios, el Dios bíblico, no exista - sólo que yo voy a intentar un ejercicio complementario. A la vez que repasamos éstas razones, voy a alinearlas junto con las razones por las que es mucho,muchísimo más probable que exista vida inteligente fuera de la Tierra, a que exista el mismo Dios a quien supuestamente se le atribuye la creación de la misma.

Que quede claro que todo el tiempo hablaré de posibilidades: ésto es una guerra deposibilidades. Las posibilidades del Dios bíblico vs. Las posibilidades de los alienígenas inteligentes.

Y es que ya lo dijo Hawking (ojo, no confundir con Dawkins): no nos conviene siquiera andar intentando averiguar si existe la vida inteligente fuera de la Tierra - las posibilidades son altas de que , y bastamos nosotros mismos para muestra de cómo esa inteligencia puede ser usada para lo peor. No necesito sospechar que si lo dice Stephen Hawking, es porque probablemente la vida inteligente fuera de nuestro planeta existe. Es sólo cuestión de mantenernos lejos de Jaime Maussan, si es que queremos pensar en algo serio.


¿Por qué es más probable que exista la vida alienígena inteligente, a que exista Dios?

  • Porque, bueno, antes que nada, por simples matemáticas. Se ha señalado con toda razón que la existencia de vida en la Tierra es un fenómeno extraordinario. La vida como nosotros la conocemos tiene exigencias absurdamente elevadas. Se requiere cierta atmósfera, ciertas temperaturas, ciertos elementos, ciertos átomos, cierta distancia de la estrella central. Para cada planeta individual, las posibilidades de soportar vida, y no sólo eso, sino vida que evolucione como lo hace la de aquí, simulando un proceso de diseño, son ínfimamente pequeñitas. Casi tan pequeñas como para afirmar que no sucederán nunca en ningún otro lugar.
... casi. Pero ahora viene la pregunta: ¿de qué tamaño es nuestra muestra de probabilidades?... ¡¡Nuestra muestra estadística es infinita!!... Podríamos tropezar con doscientos millones de planetas en donde no es posible la vida inteligente. Pero si ya dimos con doscientos millones, podemos pasar a los doscientos siguientes, y luego a los siguientes, hasta que recordemos que del Universo no hay fronteras conocidas.
Cuando una muestra estadística es infinita, ten por seguro que puedes encontrar un mismo resultado improbable repetido dos o más veces.


En cambio, ¿cuántas oportunidades probabilísticas tiene Dios de existir?... Una. O lo hay en éste Universo, o no lo hay. Y dado que se le atribuyen características contradictorias, como por ejemplo la voluntad propia y la omnisciencia (si tiene voluntad de tomar decisiones, es porque no lo sabe todo. Si lo sabe todo, no hay decisiones posibles para él); o como laomnisciencia y la omnipotencia (si es omnisciente conoce el futuro, si lo conoce no puede cambiarlo, o dejaría de ser el futuro, si no puede cambiarlo entonces no es omnipotente; si es omnipotente entonces no conoce el futuro, si no conoce el futuro entonces no es omnisciente), o como la perfección y la creación de una cosa imperfecta (nosotros los humanos); o simplemente, como la bondad extrema y la permisividad para con el mal inacabable del ser humano, su más perfecta creación. O sea que, dicho bien claro, Dios Bíblico sólo tieneuna oportunidad probabilística de existir, y la desperdicia magistralmente.

  • Porque no necesariamente tienen características mutuamente excluyentes. Dios las tiene por montones. Ya mencioné algunas en el párrafo anterior. Nosotros no tenemos, hasta ahora, pruebas de que existan los alienígenas inteligentes; pero éso no quiere decir que los alienígenas inteligentes tendrían características que los hacen incompatibles con la existencia. A lo mejor tienen tres ojos, ¿y qué?... así evolucionaron dentro de su propia versión de la selección natural. O tienen ruedas en lugar de pies, ¿por qué diablos no?... El hecho de que nunca hayamos visto a un alienígena inteligente, y que por lo tanto hasta el día de hoy ésos alienígenas sólo formen parte de nuestras fantasías folklóricas, no hace que los alienígenas no puedan existir. No hace que tengan características mutuamente excluyentes... como las que sí tiene el Dios bíblico. Y tiene bastantes. Por ejemplo, una sencillita: ¿por qué un Dios que es perfecto puede haber tenido la necesidad o el deseo de crear el mundo?... Sólo un ser imperfecto puede tener necesidades o deseos. Si Dios los tiene, entonces no es perfecto.
¡Pero un alienígena inteligente no necesita crear nada!... Y no tiene por qué tener características incompatibles en un mismo ser.


  • Porque, igual que con los unicornios, su existencia no puede ser "negada". Muchos creyentes ingenuos todavía utilizan, al cabrearse, frases parecidas a ésta: "¡A ver, tonto ateo, demuéstrame que Dios no existe!". Éso es un absurdo, un razonamiento erróneo. A no ser de que un ente tenga características mutuamente excluyentes (como el Dios bíblico, irónicamente), su existencia es imposible de "refutar". No se puede demostrar que algo "no" existe. La lógica entera de ésa frase es incorrecta. Quien afirma que una cosa existe, es quien tiene la responsabilidad de aportar pruebas de su existencia - ¡no al contrario!... ¿Cómo podría yo negar la existencia de los unicornios?... Puedo negarla a priori porque nunca he visto uno, ni nadie ha visto uno jamás sobre la Tierra, pero no puedo negarla de manera definitiva a posteriori porque éso me exigiría navegar por cada rincón del Universo para asegurarme de que en ningún planeta remoto hay unicornios. Y no puedo hacer éso.
El hecho de que yo no pueda "refutar" la existencia de las hadas mágicas, no hace que las hadas mágicas existan. Tampoco, claro está, hace que no existan. Pero las probabilidades definitivamente no son del 50/50. Son muchísimo menores.

Mientras los alienígenas ingeligentes se cuiden muy bien de no portar características que sean mutuamente excluyentes, nadie puede "negar" su existencia de manera definitiva. Pero Dios, al menos el Dios bíblico, sí tiene características mutuamente excluyentes. Por lo tanto, la existencia del Dios abrahámico sí puede ser negada, con excelentes probabilidades.


  • Porque Dios sólo tiene de su lado los cinco mediocres argumentos de Santo Tomás, mientras que nuestros amigos alienígenas no tienen ninguna necesidad de tales "argumentos". Si el dios bíblico existiera, sobrarían las pruebas de su existencia. Como no sobran, los teólogos de todos los tiempos han tenido que elaborar las más disímbolas maromas mentales para intentar "demostrar que Dios existe". Las más socorridas son las cinco pruebas de Santo Tomás. Éstas pruebas tratan de demostrar a un Dios, y con algo de suerte al Dios bíblico, pero fallan miserablemente. Los alienígenas inteligentes ni siquiera necesitan sujetarse a ellas.
Afortunadamente no vamos a necesitar mucho espacio con las primeras tres, porque dicen más o menos lo mismo: 1) Todo tiene un motor, que causa su movimiento, y éso a su vez tiene un motor, y éso a su vez tiene otro, hasta que "por fuerza" llegamos a un último motor inamovido, al que llamamos Dios. 2) Todo tiene una causa, y éso a su vez tiene una causa, ídem ídem hasta que llegamos ídem a la que llamamos Dios. 3) Si nos vamos hacia atrás en el tiempo, hubo un tiempo anterior, y uno anterior a ése, ídem ídem hasta que llegamos al punto último, en el que sólo había "Dios antes del tiempo".
Tres argumentos sumamente débiles porque, si bien reconocen la necesidad de un fin, un "hasta aquí", un ya no más en toda cuenta regresiva, nada de éso nos lleva a concluir que el motor inmóvil tenga que ser el Dios bíblico. ¿Por qué no un escarabajo gigante o un espagueti volador?... Es más, hay una solución todavía más lógica: ¿por qué no atribuirle todas ésas características últimas al Universo en su conjunto, en sus orígenes, sin necesidad de ningún ente sobrenatural?... Los alienígenas, en cambio, no tienen que sujetarse a ser el motor de nada ni la causa de nada.




El cuarto argumento, visto detenidamente, es bastante tonto - el argumento de los Grados, que indica que todo lo que el hombre mide tiene un comparativo; y las características como perfección, belleza y sabiduría deberán tener un grado máximo, incomparable, al que llamamos "Dios". En su libro, Dawkins sólo se limita a comentar, de manera hilarante, que el argumento funciona idénticamente si en lugar de "perfección", mejor buscamos un grado máximo de "hediondez" y "canallería" y lo llamamos "Dios". Los alienígenas, en cambio, no tienen por qué representar el máximo grado de nada. Así que pueden respirar aliviados frente a Santo Tomás.

El quinto argumento es el único que más o menos da buena pelea, y que todavía en nuestros días resulta relativamente difícil de destruir en la cara de un creyente. Es el argumento del "diseño", que simplemente asume, sin más, que todo lo que vemos a nuestro alrededor parece diseñado y, por lo tanto, lo es. No voy a ahondar en ésto porque para efectos de nuestro texto actual, es un argumento inútil. Darwin descubrió el funcionamiento de la Selección Natural, que actúa exactamente igual que un "diseñador". Es un diseñador natural, sin necesidad de báculo ni barba blanca. Además, el argumento asume primero que el Universo es caótico ("¿podría formarse acaso un reloj, espontáneamente, a partir de simples desperdicios tirados en un bosque?"), y luego que el Universo es ordenado ("mira a tu alrededor, ¡¡ésto tuvo que ser el diseño de alguien!!"), por lo que resulta incoherente. Ése "orden" tan meticuloso simplemente se le podría atribuir directamente al Universo, sin necesidad de dioses. Y como los alienígenas, presumiblemente, van a estar sujetos a un diseño parecido a su propia Selección Natural, una vez más no tienen que preocuparse por Tomás. (¡verso!)

  • Porque la Omnisciencia y la Omnipotencia son dos características mutuamente incompatibles. Ya se mencionó. Los alienígenas no tienen por qué ser ni una cosa ni la otra, así que van sobrados y libres de características imposibles que pongan en entredicho su existencia.
  • Porque ellos pueden ser sobrehumanos, sin necesidad de ser sobrenaturales. Cualquiera que use por un momento la lógica puede notar la diferencia abismal entre ambas palabras. Lo sobrehumano es simplemente "más allá de lo humano" y puede existir en la Naturaleza (un oso, sin lugar a dudas, posee una fuerza "sobrehumana"), mientras que lo sobrenatural viola directamente las leyes de la Naturaleza y por lo tanto, no puede existir. Mientras que los creyentes asumen que Dios es ambas cosas - sobrehumano y también sobrenatural, contra toda ley -... ¡los alienígenas pueden ser sólo una de ellas, la única que no pone en entredicho su existencia: sobrehumanos!

(No tiene nada qué ver, pero parece un alienígena)

Finalmente cabe preguntarnos si algún día conoceremos a ésos posiblemente simpáticos - posiblemente no - alienígenas inteligentes, y si acaso, cuando ése momento llegue, la raza humana no dará una vez más muestras de su perpetua idiotez al querer verlos como dioses - personales y sobrenaturales.

miércoles, 8 de abril de 2009

La analogía de los "Santos Reyes Magos"

Sí, lo sé. No se sabe mucho sobre los "Santos Reyes Magos" que llegaron a Belén a adorar al recién nacido redentor de la humanidad, si acaso la Biblia les llama sabios o magos, la santidad les fue conferida después, y lo de reyes es una presunción tal como lo es que fueran astrólogos, algunos otros detalles como sus nombres y el que fueran tres o cuatro, son datos que provienen de los evangelios apócrifos. Eso claro para hablar de tales personajes, pero no es de ellos que hablaré, sino que me gusta usarlos como argumento analógico sobre el porqué un ateo no puede regresar al cristianismo o cualquier otra religión que ha abandonado.

La tradición de llevarles juguetes a los niños el día seis de enero o el cuatro, o cambiar a los personajes con los que se les ilusiona (y engaña) por el del regordete personaje por mucho creado gracias a la Coca Cola y cambiar el día por el veinticinco de diciembre o veinticuatro, es una tradición que ninguna persona entrada en la madurez puede seguir creyendo. Sólo imaginen a alguien en sus veinte tratando de justificar que tales personajes si existen porque se niega a aceptar que se trató todo el tiempo de una farsa elaborada por sus padres con el fin de seguir una tradición.

Ahora imaginen a otro caso, de una persona que luego de dejar de creer en tales personajes, por razones muy obvias, quisiera regresar a creer que algún día de los antes mencionados le dejarán regalos por haber obrado bien. ¿No es absurdo? ¿Cómo podría tal cosa ocurrir? A menos que hablemos de una persona fuera de sus cabales, creo que eso no ocurriría con una persona medianamente inteligente.

Pues esa analogía es muy válida para saber por qué un ateo no puede regresar a sus antiguas creencias una vez que tiene no solo razones, sino conclusiones que además parten de la falta de evidencia y de lo notable de la farsa en la que en un inicio creyó ciegamente. Hay casos de supuestos ateos que van a dar testimonio de su "abrazo" al cristianismo, lo que no se dice es que en esos casos son gente que en realidad nunca abandonó sus creencias. No fue por razonamientos que llegaron a abandonar su religión, sino por cuestiones emotivas, lo cual hace fácil que regresen a sus viejos dogmas. Si un testimonio como ese valiera para desmerecer al ateísmo, ¿no valdría uno igual para desmerecer también al cristianismo? Un testimonio por ejemplo de un cristiano que deja de serlo para ser ateo, ¿sería suficiente para construir una defensa en favor del ateísmo? Podríamos mencionar el caso de Bart Erman, quien llegó a concluir mediante razonamientos que no se podía confiar en la lectura de la Biblia como una fuente de "la Verdad" siendo que algunos de sus escritos no eran tan antiguos como se suponía, y que otros no eran originales, no por problemas de traducción sino por problemas de intervención deliberada.

Erman era evangélico, componía canciones para el mundo cristiano (por las cuales en la actualidad sigue recibiendo regalías, ahora que es agnóstico). Bart tenía un deseo por conocer las fuentes originales bíblicas (no los libros que todo mundo tiene en sus hogares) y su conocimiento en el tema, y sus investigaciones, lograron hacerle ver, que además de los problemas de traducción e interpretación, inconsistencias y demás que cualquier persona que se lo proponga puede notar en la Biblia, había un error con las propias fuentes originales, al no ser tan originales.

Ha sido entrevistado numerosas ocasiones en los medios y ha presentado sus libros. uno que habla al respecto es el de "Jesús no dijo eso: Errores y falsificaciones de la Biblia" de la Ed. Crítica, Barcelona, donde precisamente abunda en detalles. ¿Cuáles son los razonamientos de un supuesto ateo que se vuelve cristiano? ¿Cuál es la lógica de que ese evento ocurra? La lógica para el contrario es descubrir cosas como las que Bart Erman descubrió, y que todos los que nos consideramos ateos o agnósticos en ese sentido también hemos descubierto. Conclusiones que se originan en razonamientos críticos, que cuestionan, comparan y se resisten a un dogma.

¿Cuantos testimonios de ateos convertidos al cristianismo ha escuchado usted que afirmen que eran igualmente felices cuando ateos que cuando cristianos? Seguramente ninguno. Y de ahí parten. Los que yo he escuchado dicen cosas como esta:
"Yo antes era ateo, para mí Dios era irrelevante. Vivía bien, no hice mal. Sin embargo cuando acepté a Cristo en mi corazón mi visión del mundo cambió, comprendí cuál era mi fin en este mundo y tuve amor para con mis prójimos, que si bien cuando era ateo no hice mal, tampoco me importaban mis prójimos y era yo un egoísta, y por eso excluía a Dios de mi mente y corazón."
Palabras más, palabras menos el testimonio es real, de una persona que conozco. Y así conozco muchos otros, todos ellos una apología al amor por el prójimo, todos ellos un discurso emotivo sobre la cosmovisión cristiana y el fin de la vida como motivo ideal. Los hay incluso que pretenden ser racionales, apelando al aspecto dogmático del ateísmo, y aún ese aspecto falla, porque para ese caso daría lo mismo convertirse a cualquier religión, o inventarse un amigo imaginario, nuevo y diferente, más amoroso, quizá mas humano, o quizá menos humano, pero no inhumano como Yahvé, y de cualquier modo hallaríamos que no hay mucha diferencia entre regresar a creer en "Papá Noel" y "Melchor, Gaspar y Baltasar".

La pregunta para los creyentes, sí, estos escritos van para los creyentes a quienes de cualquier modo se les hace irresistible leer, ¿han considerado estudiar los argumentos de los ateos? Ahí está el de un supuesto ateo que regresa a ser cristiano. Yo era cristiano, católico, sé lo que es eso de "sentir a Dios" que no es más que un sentimiento vago e ilusorio, es una expectativa falsa que no es más que un modo de afrontar algo que tememos que es la muerte y el dolor que esta nos produce. ¿Cómo pueden saber los religiosos saber lo que es el ateísmo, el agnosticismo, si no llegan a ser tales por razonamientos sino por cuestiones emotivas?

Si usted ya descubrió que no hay hadas, duendes, unicornios, extraterrestres, santa Clauses, reyes magos, porque creció, maduró, aprendió a usar su razonamiento, porque exige pruebas de ellos; lea a Dawlin Ureña como prueba de lo que digo, que para hablar de extraterrestres y demostrar por qué no podría haber uno en nuestro planeta, la ciencia sí le funciona, y porque de ser cierto que hubiera no solo extraterrestres, sino vida allá afuera -que la posibilidad existe- tendría más trabajo tratando de justificar la mitología de la fábula crística. Si ya descubrió todo eso, ¿por qué no trata de descubrir por sí mismo el camino que los ateos y agnósticos recorrieron para abandonar sus creencias en las igualmente absurdas historias bíblicas?

He sabido de pastores y sacerdotes católicos que dicen que ya lo han hecho. Sí, lo han hecho omitiendo lo que saben que los puede alejar de sus creencias. No lo han hecho con la más mínima posibilidad de estar equivocados. Quizá Bart Erman no creía que estuviera equivocado en sus convicciones religiosas, sin embargo encontró evidencia que lo hizo cambiar de opinión, aceptar ese hecho es tener también una mente abierta.

Es la "semana santa" en el mundo cristiano, y las celebraciones en dicho mundo son especiales en el ámbito católico. Se trata pues, de celebrar el ajusticiamiento y asesinato violento, sanguinario, cruento y hasta espantoso de un supuesto hombre llamado Jesús (vean "La Pasión", película dirigida por Mel Gibson si no me creen), y en México como en otros lugares del mundo, se celebrará de una forma también sanguinaria, como la representación de la pasión de Cristo en Ixtapalapa, delegación distrital de la capital mexicana, donde eso de representación es cuestionable si se toma en cuenta que hay golpes reales y también crucifixiones reales, y en el estado de Taxco, Guerrero, donde unos encapuchados (donde sorprendentemente se puede uno hallar niños) cargan unas varas de zarza en la espalda, atadas a sus brazos a manera de crucificados mientras caminan descalzados bajo el calor y sangrando, o los que se azotan, el espectáculo grotesco es variado según el pueblo y tradición. También sucede en Asia (Filipinas por ejemplo) y en países de Europa.

¿Cómo pueden gozar reviviendo esos hechos una y otra vez cada año? ¿Es acaso porque así se van a salvar? ¿De qué? ¿De no ir al infierno? Recuerdo que en una de las tantas parodias cristianas, donde en su patológico rechazo al paganismo (del cual ellos también están plagados), un grupo de cristianos el día de halloween, disfrazaban a sus pequeños de florecitas, abejitas, ranitas y muchos otros animales que terminan en "itos" o "itas". Cuando les pregunté por qué hacían eso siendo que ellos rechazaban tales prácticas paganas, decían que no iban a celebrar ni el día de muertos (aquí en México) ni el de halloween, sino que iban a celebrar su lucha contra tales celebraciones precisamente ese día, y lo hacían vistiendo a sus niños de "vida", porque creían en un Dios de vida. Dejando de lado el que me pueda ocupar de criticarles también por eso, les pregunto en estas temporadas: ¿Un Dios de vida da a su hijo "unigénito" a entregarse a tan terribles sufrimientos que culminan en una horripilante muerte para salvar a la humanidad? ¿Cambia el Dios de la vida la vida misma por la muerte?

Como han dicho por ahí: "Para que un creyente se vuelva ateo, debe perder la fe. Para que un ateo se vuelva creyente, debe perder la razón".

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